Llevaba varios años triunfando en el Oporto y destacando como uno de los jugadores más desequilibrantes del equipo, lo necesario para llamar la atención del Mónaco, que lo fichó el pasado verano. Junto a Falcao ha formado una magnífica pareja atacante, brillando también en Francia. Pero su definitivo ascenso a la gloria futbolística está teniendo lugar en este Mundial de Brasil 2014, donde lidera a su selección ante la ausencia del Tigre.