Era el partido decisivo del grupo, en el que las dos selecciones, Uruguay e Italia, históricas donde las haya en esto de los Mundiales, se enfrentaban para dirimir cuál de las dos pasaría a octavos de final y cual tendría que volverse a casa. Está claro que Italia lo tenía más de cara, ya que le valía también el empate. Y parece que jugaba a eso, al menos una buena parte del partido, a esperar que el reloj corriese veloz.