Ante la ausencia de Franck Ribery, lesionado a pocos días del comienzo de este Mundial, Karim Benzema debía erigirse en el líder de la selección gala en el torneo. Y no ha tardado mucho en demostrar que acepta esos galones y que los lleva con orgullo. Ayer dirigió la goleada de su selección ante una Honduras que poco pudo hacer para detener el vendaval francés.